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Guía de inicio

Lusha funciona mejor cuando el padre, la madre o el adulto de referencia prepara el marco antes de dejar que el niño juegue. Esta guía propone un recorrido simple para instalar la aplicación, crear el perfil del niño, definir las primeras reglas de uso y lanzar las primeras rutinas sin configurarlo todo de una vez.

En resumen, las acciones realizadas en la vida real pueden ser validadas por el adulto en el Espacio para padres. Después desbloquean recompensas en el juego, donde el niño explora la aventura, descubre contenidos psicoeducativos y progresa a su ritmo.

Antes de empezar, asegúrate de usar una fuente oficial (Google Play Store para dispositivos Android o App Store de Apple para iPhones y iPads) para instalar o consultar Lusha.

Durante el primer uso, tómate el tiempo de completar con cuidado el cuestionario inicial. Las respuestas ayudan a seguir el impacto del juego, medir los progresos del niño con el tiempo y personalizar la experiencia de juego según su perfil, sus necesidades y el contexto familiar.

Explorar el Espacio para padres antes de lanzar el juego

Sección titulada «Explorar el Espacio para padres antes de lanzar el juego»

Antes de presentar Lusha al niño, recorre el Espacio para padres. Identifica la agenda de rutinas, el panel de seguimiento, los contenidos de orientación y los ajustes importantes. Así podrás explicar con más claridad cómo se conectan las acciones reales con el juego.

Antes de la primera sesión real de juego, elige un momento tranquilo para explicar el marco. Aclara cuándo podrá jugar el niño, durante cuánto tiempo y cómo las rutinas realizadas en la vida real desbloquearán recompensas. Lusha debe seguir asociada a un estímulo positivo, no a una amenaza ni a un castigo.

Dejar que el niño descubra el juego y la agenda

Sección titulada «Dejar que el niño descubra el juego y la agenda»

Después, deja que el niño cree su personaje, explore las primeras pantallas y descubra la agenda con los personajes del juego. Observa qué le interesa de forma natural: la exploración, las misiones, las recompensas o los personajes. Estas pistas pueden ayudar a mantener su motivación.

Empieza con una o dos rutinas simples y observables, por ejemplo una tarea de la mañana o de la noche. Si el inicio va bien, añade progresivamente otras rutinas hasta llegar a unas 3 a 5 rutinas diarias. Si es necesario, separa los días de escuela y los fines de semana para evitar expectativas confusas.

En las siguientes sesiones, el objetivo no es añadir todas las funciones de una vez. Avanza progresivamente: estabiliza primero el marco, observa qué motiva al niño y luego añade los contenidos u objetivos que mejor correspondan a las prioridades de la familia.

Cuando el niño haya tomado sus primeras referencias en el juego, puede descubrir la Escuela de Tara. Esta parte le ayuda a comprender ciertos aspectos del TDAH, las emociones y las relaciones sociales mediante lecciones, historias, cuestionarios y misiones.

Puedes acompañar los primeros módulos, sobre todo cuando abordan temas sensibles como la ira, la frustración o los conflictos. El objetivo no es comprobar lo que el niño ha memorizado, sino abrir una conversación más sencilla: qué ha entendido, qué reconoce a veces en sí mismo y qué estrategias podría probar en la vida real.

Para saber más, consulta la página Escuela de Tara.

Una vez comprendidas las primeras rutinas, puedes añadir un desafío conductual. A diferencia de una rutina, un desafío apunta a un comportamiento que se trabaja durante varios días, por ejemplo usar una voz tranquila, esperar el turno o aplicar una estrategia aprendida con Tara.

Elige un solo desafío a la vez y formúlalo de manera observable. El desafío debe seguir siendo realista: sirve para fomentar un progreso, no para castigar los días difíciles. En Lusha, un desafío se valida durante varios días y ayuda al niño a transferir lo aprendido en el juego a la vida cotidiana.

La página Crear rutinas en Lusha también detalla cómo funcionan los desafíos conductuales.

Después de unos días, revisa las rutinas con el niño. Una rutina demasiado larga, demasiado vaga o situada en un mal momento puede generar tensión en lugar de ayudar. A menudo conviene simplificar una rutina, dividirla en pasos más cortos o diferenciar los días de escuela y los fines de semana.

Mantén expectativas concretas y verificables. Por ejemplo, “prepararse por la mañana” puede convertirse en una secuencia más clara: vestirse, poner el pijama en el cesto de la ropa, desayunar, preparar la mochila y luego pedir una validación. Cuanto más clara sea la forma de lograrlo, mejor sabrá el niño qué se espera de él.

Hacer un primer balance después de una o dos semanas

Sección titulada «Hacer un primer balance después de una o dos semanas»

Después de una o dos semanas de uso regular, dedica un tiempo al balance en el Espacio para padres. Lusha puede resumir las rutinas realizadas, los contenidos de la Escuela de Tara explorados y proponer repetir un cuestionario parecido al inicial para comparar la evolución.

Usa este balance para conservar lo que funciona, simplificar lo que bloquea y evitar añadir demasiados objetivos a la vez. También puede generarse como archivo compartible, útil para hablar con el otro progenitor o con un profesional.

Lusha funciona mejor cuando el adulto mantiene una actitud coherente y alentadora. Las recompensas del juego deben apoyar una rutina real, no sustituir el diálogo familiar. Si una situación se vuelve tensa, conviene simplificar los objetivos, hacer una pausa y retomar con un paso más accesible.

El panel para padres ayuda a seguir los progresos del niño. Puede facilitar la identificación de lo que funciona, lo que necesita más apoyo y las rutinas que conviene adaptar.

Háblalo con el profesional que acompaña a tu hijo

Sección titulada «Háblalo con el profesional que acompaña a tu hijo»

Si tu hijo ya recibe acompañamiento de un médico, psicólogo, neuropsicólogo, logopeda, psicomotricista, terapeuta ocupacional u otro profesional, Lusha puede presentarse como un apoyo para el seguimiento del día a día.

La aplicación no sustituye un acompañamiento profesional, pero puede ayudar a hacer más concretas ciertas observaciones: rutinas realizadas, dificultades recurrentes, contenidos psicoeducativos explorados, estrategias probadas en casa y evolución a lo largo de las semanas.

Cuando resulte útil, puedes compartir el balance generado en el Espacio para padres durante una consulta o sesión. Este soporte puede facilitar la conversación, ayudar a priorizar objetivos y dar una visión más precisa de lo que ocurre entre dos citas.